La edición del Muqəddəs Kalam en uigur moderno, publicada en 2010 en la llamada “nueva escritura”, representó un paso decisivo en la historia bíblica de Asia Central. Para la comunidad uigur, dispersa entre Xinjiang, Asia Central y la diáspora, este proyecto no fue solo una traducción, sino también un acto cultural y espiritual profundamente significativo. Por primera vez, fragmentos amplios de las Escrituras pudieron leerse en un uigur accesible, adaptado a los alfabetos contemporáneos utilizados por la población. Fue una obra que acercó la Palabra a un pueblo de raíces turcas y de fe mayoritariamente islámica, ofreciendo a los cristianos uigures un instrumento vital para la oración, el estudio y la identidad espiritual.
El proyecto buscaba unir fidelidad al texto bíblico original con una adaptación clara a la realidad lingüística uigur. A diferencia de intentos anteriores, la edición de 2010 utilizó la “nueva escritura” que combinaba influencias del cirílico y del latino, facilitando la lectura en contextos educativos modernos y en la diáspora. El objetivo no era solo religioso, sino también cultural: demostrar que el idioma uigur, con toda su riqueza poética y musical, podía contener y transmitir la belleza de las Escrituras.
Si bien no se trató de una Biblia completa, su publicación marcó un antes y un después. Los creyentes encontraron en estas páginas una oportunidad inédita para rezar y estudiar en su lengua materna, y muchos jóvenes uigures descubrieron que la fe cristiana podía resonar en el mismo idioma en el que hablaban con sus familias. El Muqəddəs Kalam de 2010 se convirtió así en una semilla de fe y de cultura.
Hoy, las copias de esta edición circulan principalmente en comunidades cristianas pequeñas, tanto en Xinjiang como en la diáspora uigur en Asia Central, Turquía, Europa y Norteamérica. Aunque de distribución limitada, su impacto espiritual es profundo: representa la unión entre palabra sagrada, identidad lingüística y resistencia cultural.
El uigur es una lengua túrquica hablada por millones de personas en la región de Xinjiang (China) y en comunidades dispersas por Asia Central. A lo largo de su historia reciente, el idioma ha pasado por distintos sistemas de escritura: árabe, latino y cirílico, reflejando las tensiones políticas y culturales de la región. En este contexto complejo, traducir la Biblia al uigur no era solo un reto lingüístico, sino también una declaración cultural.
La edición de 2010 buscó precisamente responder a esta pluralidad, utilizando una forma de escritura adaptada a la educación moderna y entendida por jóvenes uigures dentro y fuera de su tierra natal. Esto permitió que las Escrituras no se vieran como un libro antiguo en un idioma distante, sino como un mensaje vivo en la lengua que acompañaba a la gente en la escuela, en la calle y en la vida cotidiana.
Culturalmente, el proyecto coincidió con un momento de creciente interés por la identidad uigur y su preservación frente a los desafíos de asimilación. En este cruce, el Muqəddəs Kalam en nueva escritura funcionó como un puente entre la tradición bíblica universal y la identidad local de un pueblo que buscaba afirmar su voz. Fue, además, una manera de enriquecer el uigur literario con conceptos y narrativas que ampliaban sus horizontes expresivos.
La traducción de la Biblia al uigur es un testimonio de encuentro: el encuentro entre un pueblo con profundas raíces islámicas y un texto cristiano universal, entre tradición lingüística y modernidad, entre fe personal y resiliencia cultural.
Año de publicación: 2010, en formato parcial con selecciones del Nuevo Testamento y salmos.
Idioma: Uigur moderno en nueva escritura (latina y cirílica adaptada), pensado para un público amplio y especialmente para los jóvenes.
Formato: Publicación impresa en tiradas reducidas y distribución digital en PDF, lo que permitió su acceso en comunidades de la diáspora.
Fuentes: Traducción realizada a partir de los textos originales en hebreo y griego, con apoyo en versiones intermedias en ruso, turco y chino.
Estilo: Claro, accesible y cercano al habla cotidiana, evitando tecnicismos innecesarios y priorizando la comprensión espiritual.
Para los cristianos uigures, esta edición significó la primera vez que pudieron escuchar y leer las Escrituras en una lengua que sentían plenamente propia. Antes, la mayoría debía depender del chino, del ruso o incluso del turco, lo que creaba una barrera cultural y espiritual. El Muqəddəs Kalam en nueva escritura abrió una puerta inédita al encuentro con la fe.
El impacto fue especialmente fuerte en los jóvenes, que descubrieron una Biblia que hablaba en la lengua que usaban en la escuela y en su vida diaria. Esto ayudó a fortalecer la identidad cristiana dentro de una minoría pequeña y en ocasiones perseguida. La Palabra dejó de sentirse ajena para convertirse en compañera íntima.
Además, la edición tuvo un valor ecuménico: fue utilizada por diferentes denominaciones cristianas, incluyendo protestantes, católicos y grupos independientes. En contextos de minoría, la Biblia en uigur sirvió como punto de encuentro y de unidad entre comunidades dispersas.
Su importancia también se extiende más allá de la religión: representa un testimonio de diversidad cultural y de resistencia lingüística. En un entorno donde la identidad uigur enfrenta desafíos, la Biblia traducida al uigur se convierte en un recordatorio de que la lengua puede ser vehículo de espiritualidad, libertad y dignidad.
La distribución de la edición de 2010 fue limitada y, en muchos casos, discreta. Copias impresas circularon principalmente en pequeños grupos cristianos de Xinjiang y Asia Central, mientras que la versión digital permitió su llegada a la diáspora en Turquía, Europa y Estados Unidos. La disponibilidad digital fue crucial para garantizar que la obra no quedara restringida por las fronteras políticas.
Organizaciones cristianas internacionales colaboraron en su difusión, asegurando que al menos comunidades clave pudieran tener acceso a ella. Sin embargo, la edición nunca alcanzó grandes tiradas, lo que la hace hoy especialmente valiosa y difícil de conseguir.
Actualmente, los ejemplares impresos son considerados piezas significativas en la historia del cristianismo en lengua uigur. Se preservan en bibliotecas especializadas y colecciones privadas, mientras que los archivos digitales siguen circulando en redes de creyentes.
A pesar de su carácter parcial y limitado, la edición de 2010 abrió un camino de traducción que todavía inspira proyectos posteriores, con la esperanza de que algún día la Biblia completa esté disponible en uigur moderno y accesible a todos los creyentes.
El Muqəddəs Kalam en uigur moderno tiene un valor espiritual incalculable: permitió a los creyentes encontrarse con la Palabra en su lengua materna, en un idioma cargado de historia, música y poesía. Para muchos, fue la primera vez que pudieron leer pasajes bíblicos sin depender de traducciones foráneas, lo que fortaleció su fe y su identidad cultural.
En el plano literario, la traducción mostró que el uigur era capaz de transmitir con belleza y claridad los relatos, himnos y enseñanzas de la Biblia. El idioma, rico en imágenes y expresiones, encontró en las Escrituras un terreno fértil para desplegar sus recursos literarios y poéticos.
Culturalmente, la edición de 2010 se convirtió en símbolo de resiliencia. En un contexto de tensiones políticas y religiosas, el hecho de que existiera una Biblia en uigur era ya un acto de resistencia y de afirmación identitaria. Fue, y sigue siendo, un recordatorio de que la lengua propia es también un espacio de libertad.
Su legado perdura como semilla de fe y cultura. Aunque incompleta y de alcance limitado, la edición de 2010 continúa inspirando proyectos de traducción y sigue siendo un faro de esperanza para los cristianos uigures y para todos aquellos que creen en la fuerza transformadora de la Palabra en la lengua del pueblo.